El budismo comprende muchas culturas y tradiciones nacionales y locales diferentes. Aunque el estilo de las estatuas de Buda puede variar entre regiones, se pueden reconocer por los gestos de las manos o mudras, que transmiten significados espirituales. Hay más de 100 mudras diferentes pero, ¿qué quieren decir todos esos gestos de las manos?

Mudra ‘bhumisparsha’

El Buda ‘bhumisparsha’ siempre se representa sentado, con la mano derecha descansando sobre la rodilla y con los dedos apuntando hacia el suelo. La mano derecha se apoya en el regazo, con la palma hacia arriba. ‘Bhumisparsha’ significa ‘tocar la tierra’ o ‘llamar a la tierra como testigo’. Este mudra representa el momento en el que Buda se iluminó bajo el árbol de Bodhi.
Bhumisparsha Mudra ayuda a calmar la mente, y si se practica de forma regular con el corazón y la concentración, puede ayudar a otorgar poder celestial en el alma.


En el mudra Bhumisparsha, la mano izquierda yace sobre el regazo del Buda con la palma hacia arriba, con los dedos apenas tocando el piso. La mano izquierda permanece curveada sobre las rodillas dobladas. Este gesto se encuentra con frecuencia en las estatuas tailandesas del Buda. Esta es la historia detrás de esta postura:

Cuando el Buda histórico Siddhartha Gautama, buscando alcanzar la Iluminación y dejando atrás una vida llena de los más finos placeres mundanos como príncipe y tras haber pasado varios años como asceta practicando las más extremas austeridades, se sienta a los pies de un árbol pipal en donde de cara al Oriente se absorbe en meditación haciendo el voto de no levantarse hasta haber obtenido la más perfecta y pura iluminación. Ahí es asediado por las legiones del malvado Mara, quien no logra aterrarlo con demonios ni tentarlo con sus hermosas hijas. En respuesta al reto de Mara, quien le dice que su conquista no tiene testigos, el Buda toca la tierra con su mano la cual retumba confirmando su triunfo. Adicionalmente se dice que este gesto es una llamada a Sthavara, diosa de la Tierra según la tradición hindú, para que sea testigo del logro de la Iluminación.
Este mudra está también asociado con el Dhyani Buddha Akshobhya, el cual transforma la ilusión del enojo en sabiduría clara cual espejo. Siendo así, el mudra Bhumisparsha ayuda a traer esta metamorfosis


Mudra ‘dhyana’

En estatua de Buda ‘dhyana’ se ven ambas manos descansando sobre el regazo. El dorso de la mano derecha se inclina sobre la palma de la mano derecha. A menudo los pulgares se tocan entre sí, formando el triángulo místico. Es el mudra de la meditación, el cual simboliza la sabiduría. Buda utilizaba este gesto en su meditación final bajo el árbol de Bodhi cuando alcanzó la iluminación.

El dhyana mudra o 'mudra de la meditación' es el gesto de la meditación, de la concentración de la buena ley y la sangha. Sentado en meditación, con los ojos cerrados, las dos manos colocadas en su regazo, con las palmas hacia arriba, una mano sobre otra con los dedos estirados (cuatro dedos apoyados sobre los otros con los pulgares mirando hacia arriba en diagonal), formando de esta manera, manos y dedos, un triángulo, que es un símbolo del fuego espiritual o las Tres Joyas

 

Mudra ‘abhaya’

En el gesto ‘abhaya’ se ve a Buda con la mano derecha levantada, con la palma hacia fuera y los dedos hacia arriba, mientras que el brazo izquierdo está junto al cuerpo. Buda puede ser representado tanto de pie como sentado. Este mudra es el gesto del valor. Representa la etapa en la vida de Buda inmediatamente después de haber logrado la iluminación.

Este mudra simboliza la protección, la paz, y la disipación del miedo. Se cree que pudo ser utilizado antes del comienzo del budismo como un símbolo para proponer amistad al acercarse a un extraño.
Promete protección al creyente y lo libra del temor
indica tranquilidad, seguridad, ausencia de miedo y trae protección y bendición divina.

 

Mudra ‘varada’

El brazo derecho de la estatua ‘varada’ está hacia atrás, con la palma mirando al espectador. Los cinco dedos extendidos representan las cinco perfecciones: generosidad, moralidad, paciencia, esfuerzo y concentración. El mudra ‘varada’ significa compasión y caridad, y a menudo se combina con otros mudras.

Este es uno de los mudras más espirituales que existen, y tiene aplicaciones sobre el espíritu y sobre nuestra psique. Muchos dioses y gurús orientales aparecen en estatuas y fotografías con esta posición. También en el cristianismo podemos encontrarla en algunas representaciones de Jesús o de algún santo
Este mudra es el gesto predilecto de las divinidades indias y, como su nombre indica, representa el perdón, la misericordia. Además, ante él el creyente tiene la esperanza de que la divinidad le obsequie con generosidad y satisfaga sus deseos. Expresado con acierto: a aquel que da, se le dará; quien perdona recibe en abundancia.

En cuanto al perdón, se trata también de perdonarse a uno mismo. Perdonarse a sí mismo y a los demás es con toda seguridad lo más difícil que puede proponerse un ser humano. Pero también lo más maravilloso cuando se consigue. El que perdona abre la mano, que después se llena de una nueva riqueza, tanto interior como exterior. Quizás al principio le salga mal. Si es así, pide ayuda a lo divino que habita en tu interior.

 

Mudra ‘vitarka’

En el mudra ‘vitarka’ las puntas el pulgar y el índice se tocan y forman un círculo. La mano derecha se sostiene frente al observador, y la izquierda descansa en el regazo. Este mudra simboliza la fase de enseñanza en la vida de Buda y el círculo representa un flujo infinito de energía.
Es el gesto de la enseñanza. La mano derecha está a la altura del hombro, con las puntas de los dedos pulgar e índice formando un círculo. En una variante de este gesto de la enseñanza, la mano izquierda se apoya en el regazo con la palma hacia arriba.

 

Pranam Mudra (postura de oración)


Postura de oración, las palmas de las manos están juntas para neutralizar el lado positivo (derecho o masculino) y el negativo (izquierdo o femenino) del cuerpo. Este siempre se usa al concentrarse con el Adi mantra en preparación para hacer un Kriya. En lo físico, fortalece el sistema inmunológico y aporta fuerza y vitalidad.

Armoniza los dos hemisferios cerebrales aquietando la mente y los pensamientos. Nos libera de las cargas emocionales pesadas. Nos conecta con las fuerzas divinas. Es ideal para pedir cualquier tipo de deseo a la divinidad.