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La cruz de Caravaca tiene un gran poder de protección. El significado iconográfico de la cruz es el cruce del espíritu (línea vertical) y el plano material (línea horizontal) dando como resultado el hombre, ser que se mueve en el plano material con opción de ascender espiritualmente. La Cruz de Caravaca denota la protección de dos arcángeles de mucho poder: San Miguel Arcángel y San Gabriel Arcángel quienes sostienen la cruz desde su base. Mientras en la imagen central se halla Jesucristo para recordarnos que es usada en distintos rituales esotéricos por ser un amuleto sumamente eficaz que otorga protección contra todo tipo de males, protege al hogar y sus habitantes, rechaza las malas energías y los daños, protege la economía familiar y brinda prosperidad.

Como amuleto su virtud principal es la de proteger a la persona que la lleva, contra peligros, adversidades, enfermedades o malas energías; pero, obviamente, su poder depende de la fe que se deposite en la cruz. Lo que mucha gente desconoce es que también se regala en señal de declaración sentimental.

Infinidad de páginas en Internet anuncian a la Cruz de Caravaca como un elemento que preserva de enfermedades, purifica el aire de todo contagio y da salud en el alma y en el cuerpo.

Es un objeto de profundísima devoción popular y un elemento esotérico. Hay todo un mundo místico que mueve millones de de personas en torno a la Sagrada Reliquia, convertida en un objeto mágico que previne del mal de ojo, protege contra todo tipo de males, al hogar y a sus habitantes y su poder defensivo es ilimitado.

Debemos de hacer un ritual para purificarla cuando la recibimos, también puede suceder que haya perdido fuerza con el tiempo, por lo que habrá que bendecirla para devolverle su fuerza original. Para ello es necesario sumergirla durante 7 minutos en leche y luego durante 7 minutos en agua con sal marina.

Luego recitamos la siguiente oración:

 

Santa Cruz de Caravaca!



A tu poder me acojo,



Por mi Abogada te escojo,



Y si tu fuerza me saca



De la pena que hoy me ataca,



Te traigo en pena y señal



Incienso, mirra y copal,



Y con alma limpia y pura



Una pequeña figura 



De mi persona en metal.

Cruz bendita y soberana



Que obras tantas maravillas,



Te alabo en frases sencillas



Cada dia de la semana;



Mi alabanza nunca es vana,



Pues ya no cabe ni duda,



Que al mundo tu fuerza escuda



Y a quien rendido te nombra,



Lo cobijas con la sombra



De tu poderosa ayuda”.

Amén